El sábado y el domingo, nos juntamos, Paulina, Carola, Leonor, Claire, Juan Pablo, Gustavo, Dario, Luis, Daniel a practicar zazen, ZEM, a conversar en dokusan con Augusto y a escuchar sus teishos.
Éste fue un retiro “urbano”, nuestro dojo era un jardín infantil, la campana del vendedor de gaz contestaba a la de dokusan y nos acompañaban los motores del Transantiago. Es nuestro entorno habitual. Pero nos dimos el gran gusto de salir de las actividades cotidianas, de ponernos en pausa para centrarnos más intensivamente en la práctica. Zazen, kinhin, ZEM, dokusan una y otra vez, llevándonos silenciosamente los unos a los otros. Las palabras cobraron sentido nuevo en los teishos y en dokusan.
Y nos dio un buen vuelo para apretar el play de nuevo, el día lunes, otras situaciones, otros rituales, mismo momento.
Muy bueno. Gracias Claire, quedo muy bueno todo, realmente tienes talento de periodista ;-)
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